Sevilla ’08. Aútentica maravilla. ·ω·

14 03 2008

Al final, veo que alguien me deseó verdadera suerte 😀

Plaza de España al atardecer.

Porque fue un día fuera de lo común, ¡excelentisimo! A pesar un comienzo algo descafeinado (cuando hice la mitad del camino al instituto me llamó mi madre. Me había olvidado en casa la cartera y el DNI, y tuve que volver corriendo), disfruté bastante.

De primera, un par de horas en bus, con Kike. Relax, charlas sobre rap con Antimonio (Antonio) y alguna tontería más. Luego un ratito con Nacho, Julia y Zoë (Se pronucia Soui). Tras un par de horas bastante amenas (aunque algo incómodas, era un bus pequeño) llegamos a Coria del Rio y nos dirigimos al museo no se qué, dónde también estaba la que fuera casa del mayor exponente del orgullo andaluz: Blas Infante. No voy a decir mucho sobre este hombre, el que quiera conocer sobre él que busque por su cuenta ya que es dificil resumir una vida tan fructífera como la suya. Realmente genial.

Tras una paradita para desayunar (Kitkat + kikos (frutos secos) + zumo de piña y uva caliente. Vaya mezcla…) cogimos de nuevo el bus, que nos dejó justo en el Parlamente. Antes de entrar pasamos por un detector de metales de esos, y a pesar de las coñas que hicimos sobre Álvaro (porque tiene pircings, más que nada uno en un lugar que… en fin, bastante curioso). Nos dieron la típica murga (la mujer, pobrecita, pero para eso no vale…) que yo me pasé con Finley (Kerey, Finley es su segundo nombre) y con el Suizo (Manu, lo de Suizo es… porque él es suizo.) haciendo los típicos chistes y demás. Tras eso, al parlamento. Nos sentamos, como quisimos (yo terminé donde los consejeros de Chavez, junto al Suizo y Finley.) y ya nos explicaron algo sobre el funcionamiento de la cámara de diputados. ¿Conclusión? Qué resulta increible la de comodidades que tienen, mientras otros se parten el espinazo trabajando. Por lo demás, una profesión muy digna.

Tras eso, huida rápida para almozar. Por las calles de Sevilla, una Sevilla mágica, con un inconfundible aroma a incienso (no en vano, es Viernes de Dolores.) y ese encanto que se ve aún en alguno sitios. Almorzamos en un McDonald’s (Big Mac + patatas deluxe + cocacola grande. Una vez al año…) y tras eso, vuelta rápida y echamos un ratillo en la entrada de la Giralda.

Luego, entramos a eso de las cuatro y algo. Tras unas indicaciones de los profesores (por cierto, eran Rosa, mi tutora, y Paco, mi profesor de Historia.) el Suizo, Mario, Finley y yo tomamos la inciativa y nos mezclamos con una excursión de franceses para subir la giralda (y no os imaginais la motivación que teníamos, que nos subimos la giralda de un tirón a toda hostia jaja). Desde arriba, algunas fotos, chistes, risas y sobre todo, me dediqué a observar a los turistas (tengo una terrible fobia a las alturas, exclusivamente desde construcciones. Desde lo alto de una montaña no tengo miedo, pero desde lo alto de un edificio .) y diferencié tres grandes grupos: los famosísimos guiris (alemanes, ingleses), los mediterraneos (italianos y franceses. A estos, los entendía al hablar. También a los ingleses.) y los asiáticos (todos japoneses.)

La diferencia es tan grande, que me sorprendió. Los guiris, como drogados, supongo que la sangría y el solecito… jaja. Los mediterráneos mucho más sueltos y extrovertidos, de hecho, Luis quería que Sosa y yo ligásemos con unas francesas (Sosa tiene novia y yo… soy un caso a parte jajaja). Total, que lo mandé a la porra y me bajé yo solo. Al comienzo algo lanzado, pero en cuanto me encasqueté entre unas japonesas bajé a un ritmo normal (y me tropezé con una. Es increible, pero me disculpé en japones y hubo una curiosa situación. Entre su papurrémino inglés y mi japones idem conseguimos comunicarnos y disculparnos. Increíble que ella se disculpase, cuando era yo el que se había chocado con ella. Ahora agradezco ser lector de Kirai, jajaja, supe perfectamente como reaccionar.) volví al patio con ese gran colega rapero mío, Antimonio. Nos dimos una vueltecita, nos hicimos un par de fotos, vimos unas japonesas monísimas, y ya a partir de ahí lo normal. Fueron llegando todos los demás y nos ibamos a ir cuando… ¡sorpresa! María, Sandra y Ale se estaban sacando foto con unos turistas japoneses. Luis, me sugerió ir y nos acercamos. Nos sacamos unas fotos con ellos (en una, me dió por hacer ese simbolo de la victoria tan típico de los japoneses. Que vergüenza, como estaba tras la chica japonesa, parecía que le ponía los cuernos… menos mal que esa foto sólo se hizo con el móvil de Alberto y se queda en España. Además, ya me he encargado yo de editarla jajaja.) y muy amables ellos (super amables. De nuevo, otra curiosa situación, cuando la chica me hizo una reverencia de las normales (45º) y yo, sin medirme muy bien, respondí con una de máximo respeto (90º) a lo que ella respondió con una identica y con una gran sonrisa. Todo acompañado de sus agradecimientos en español, japones e ingles.)

Ya de ahí, fuimos a la plaza de España (esa misma donde se rodó una escena de la nueva triología de Star Wars) y estuvimos paseando, mirandola (saqué unas preciosas fotos. Si dispusiera de una cámara decente, hubieran quedado mejor pero salieron bastante bien aún hechas con mi móvil.) y tonteando. Nos sacamos bastantes fotos de grupo con mi profesora, Rosa, incluida. Bastante curioso y divertido.

Tras eso, horita y media de bus de vuelta. Realmente curioso la que sea armó, ¡cara a cara! De un lado del bus, Sandra y Luis. Representantes de una derecha más radical y de una derecha más moderada, respectivamente. Del otro lado, dos anarquistas (uno más inclinado hacía al socialismo, Alberto. El otro, yo, mucho más radical que él, aunque a la vez muchísimo más moderado y con unas ideas dificil de encajar en la política actual. Mis ideas son bastantes centralistas, pero evidentemente, en todo momento pensando en la sociedad.) e incluso los profesores aportaron un neutral punto de vista que aportó cierta frescura a la conversación. Ya cuando terminamos, me puse con Luis a remomerar nuestras desventuras en la granja escuela (hará unos cuatro años, en sexto de primaria.) Es increíble la cantidad de cosas que se quedan a medio camino, de hecho, si él me hubiera dicho en su momento que yo le gustaba a una chavala que precisamente me gustaba hubiera pasado algo. Aix, Luis, yo y la incomunicación jajaja.

Al poco, llegamos a casa. Después de eso, nada más. Vuelta a casa, emocionado, contando a mis padres como fue el día, cenita ligerita (sandwich mixto con un huevo) y un poquito de DSing.

En resumen, un buen día.

Bonus: Y aquí, la curiosa foto con los turistas japoneses. Yo estoy tras Alberto (el de la camiseta roja) :

Turistas japoneses y estudiantes andaluces, jaja.
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2 responses

14 03 2008
Gonsomán

Vaya atracones de comida mediterránea que te echas ¬¬. Por el texto, pareces otra persona y todo ^^. Me alegro. Adióoo.

14 03 2008
Kabul

Qué dices, hombre, simplemente soy así de raro xD

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